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jueves, 23 de junio de 2016

El cambio también llama al timbre








El abismo me esperaba impaciente, con el ceño fruncido y tocando repetidamente su reloj, y tuve que irme. Cuando te llama no existe otra opción, tienes que dejarlo todo y saltar.



MoniK

sábado, 4 de junio de 2016

A veces, Siempre





A lo mejor no sé quién soy ni a dónde voy, pero quizás basta con saber de dónde vengo y lo que no quiero.

Entiendo que la vida es experimentar: hacer ese viaje, llamar a esa persona, lanzarte a aquella aventura, probar ese nuevo deporte, decir sí a ese absurdo reto, dejar ese trabajo, aceptar aquel otro que ni imaginabas, visitar ese restaurante, probar ese nuevo sabor, crear esa textura, intentar escribir e ¡incluso conseguirlo!, hacer un intento de lo que podría ser un cuadro. Hacer ejercicio, dejar de hacerlo y volver a retomarlo. Comer sano y zamparte ese lado con extra de chocolate. Leerte ese libro, comprarte ese vestido caro, hacer ese regalo...decir “Sí, Voy”, “Si, Vamos”.

Todas esas cosas que realmente, y por más que intentes convencerte de lo contrario, sabes que no son cuestión de dinero ni de tiempo, sino de tener el valor de arriesgarte y “echarle huevos”.

Y es que a veces, no se trata de ir entrando sino más bien de ir saliendo;
No se trata de concentrarte, sino de dispersarte; De despeinarte y no arreglarte.
A veces no hace falta saber que hora es, ni que va a pasar más tarde.
A veces es sólo cuestión de seguir tu voz interior ciegamente, como si la tocaras, como si la vieras.
A veces un simple “No” basta, sin más explicaciones que no se piden o no son necesarias.
A veces sólo has de aguantar la mirada.
A veces no son los kilos que te sobran, sino el coraje que te falta.
Casi nunca eres tú, sino yo, enredada en mis telarañas.
A veces es silencio lo que me sobra y otras, lo que me falta,
Pues suelo hablar de más, pero pocas veces cuando hace falta.
A veces es el globo que sueltas, otras la piedra que tiras;
A veces las lágrimas que derramas, otras ese aire que inspiras.

Siempre habrá un modo de preocuparse y priorizar lo negativo,
Y si quieres, sólo si quieres, habrá otro para celebrar constantemente que estás vivo.


A veces, SIEMPRE es sólo tu veredicto.

MoniK

domingo, 28 de febrero de 2016

Cuando la única opción es saltar





Esa excitante sensación de estar al borde de un precipicio..como si acabaras de llegar corriendo y conseguir frenar en el último momento.

Hiperventilas, tus fosas nasales se expanden a su máximo e inspiran hasta temblar, hasta el punto de convertir cada respiración en un jadeo en el que derrochas todas tus fuerzas, pero da igual porque no existe aire suficiente para saciar tus pulmones; tu corazón se desboca y el sudor corre por tu frente y tus manos sin consultar.

Y ni te consultan porque ahí no piensas, porque tu mente te ha secuestrado, imponiendo que ahora no mandas tú, que ella sabe lo que hace...porque si analizas,como siempre haces, mueres...literal o figuradamente, pero mueres. Te marchitas. Pierdes.

Esa es la puerta al cambio...esa es la preparación de cada poro de tu piel para la maratón que le sigue a la explosión. Es lo que precede a la explosión.

Y tú paralizado... Sientes que has perdido el control,¿ pero sabes qué?
Lo cierto es que es todo lo contrario... ¿has oído hablar de la ola que se retrae antes del tsunami?

No lo pierdes, no es más que la última prueba, el último aviso... las campanas,los redobles..de que el control va a ser tuyo,porque entonces te dirigiras sólo tú.


"Al borde del abismo, la única opción es saltar"



MoniK


lunes, 11 de enero de 2016

Historia de una Adicción Perfecta








Os presento esta vez un pequeño relato con el que inicio la sección de Relatos de este blog. Espero que os guste!


Historia de una Adicción Perfecta

Cualquier dia más gris habría sido mejor. Ella corría de un sitio a otro, se suele decir que hacia ninguna parte pero lo cierto es que pretendía llegar a todas. 

El sol se irradiaba en su salón e iluminaba su cara con toda la intención, pero sorprendentemente esto la agobiaba. Acostumbrada a una luz más tenue,sus ojos no se hacían a la luz y el calor que sus mejillas rojas desprendían simplemente la aplastaba.

Ese día estaba lleno de "tengos". Tengo que, tengo que, tengo que... Había aprendido a asignar a cada insignificante asunto la misma y más alta prioridad. 


Había aprendido a respetarse a sí misma , incluso a valorarse, siempre y cuando se boicoteara la vida. Sabía que en el fondo de su ser tenía que compensar no sé que tara haciendo el 150%, sino no alcanzaría la visión irreal que tenía de sí misma. Porque aun siendo la persona más optimista del mundo, conseguir igualarse a esa visión no era altamente improbable, sino directamente imposible.

Y déjame contarte que en esta vida no es más grande quien más lleno ve el vaso ni más pequeño quien más vacío lo percibe, pues para ambos el contenido va a ser un chasco. Lo único realmente tangible es que el vaso esta lleno y dispones de mitad agua/mitad aire, y sólo entonces serás capaz de decidir con criterio que quieres o esperas de él. 

De la misma forma existen nuestras grietas, por donde nos rompemos de vez en cuando, que no nos viene nada mal. Por donde entra lo nuevo y sale lo que sea que tú elijas que salga, con el fin de reinventarte una y otra vez y otra vez más y una penúltima quizás, hasta que la versión, tu versión, se ajuste a esa imagen de tu mente que es inalcanzable porque igual que tú es dinámica. Conforme te acercas a ella, se aleja casi queriendo, como un enfermo adicto que siempre necesita más. 

Siento explotarte la burbuja, ser perfecto es una falacia, no existe. Hasta las matemáticas que es la ciencia más exacta contempla modelos teóricos a partir de los cuales se acercan un poco más a la realidad, modificándolos, complicándolos...y sin llegar con todo y con eso a representarla. Pero al menos ellos son conscientes.

Tú no. Y ella tampoco.

Así funcionaba su mente, como tantas otras: común,vulgar y estúpida. Y así cada día  sus pensamientos ponían banda sonora a su boicot, dirigiéndose a todas partes y sin llegar a ninguna. Cuanto más se esforzaba y más velocidad conseguía, más paralizada estaba. Cada poro de su piel chillaba por un cambio, cada músculo se doloría por no soportar más ese cuerpo dirigido por esa mente o ese alma o ese ímpetu imposible que lo doblegaba hasta marchitarlo.

Su cuerpo le decía: Frena.

Y su mente replicaba que no, no después de lo que había conseguido y lo que podía conseguir. Eso no es consciencia, sólo es ego.

Sólo a veces, entre la plenitud del silencio, escuchaba bajito una voz que intentaba abrirse paso sin éxito: este no es tu camino. Te has perdido.

Y perdida, seguía buscando bajito una luz que le señalara el camino mientras se escondía del sol.

MoniK