domingo, 29 de mayo de 2016

Amén









Te llama, te sigue y te persigue, la oscuridad se te abalanza reclamándote sin disimulos ni recatos que ya no son necesarios para ti. La has mirado a los ojos desde dentro, conoces mejor a tus mayores miedos que a ti. Contigo no eres capaz de soportar tu imagen ni el espejo.

Te enfrentas pero no lo ahogas, eres ese héroe que no tiene agallas de eliminar al asesino, que en el último momento le presta la mano para salvarlo del abismo, y aquí lo tienes, siempre vuelve. Vuelve y se ríe de ti.

Y tú antes huías pero ya ni corres, no por falta de miedo sino por resignación. Que sea lo que tenga que ser: Amén.

Al menos tu corazón ahora palpita, ¿eso es estar viva? Ni lo recuerdas ni lo imaginas ni lo quieres recordar. Tu luz se apagó mucho antes de dejarte envolver por ese manto de oscuridad. Tejiste tu propio manto y con él tu propia tumba, elegiste su color y tonalidad y después te tumbaste a esperar que la chispa se apagara, que el “pum” de tu corazón se ralentizara hasta parar.


Amén. No me ilumines, las pilas se acaban ya.

miércoles, 25 de mayo de 2016

La paradoja del cambio





Una de las mayores frustraciones que solo el ser humano puede provocarse es la de desear algo fervientemente y no atreverse a afrontar sus consecuencias... a moldear su mente, de forma que se obliga a permanecer estancado entre lo que ya no es y lo que desearía haber sido, en tierra de nadie, hasta que el tiempo borra la chispa inicial de ese impulso que lo llevó a querer cambiar...y acaba irremediablemente conformándose con hastío y convenciéndose de que así es feliz.

Comprendo la dificultad de romper esos moldes, de alguna forma significa seguir tu instinto mientras en la práctica actúas "en contra" o "a pesar" de ti. Y es que tu mente esta acostumbrada a unas formas y unos caminos, tú se los estás cambiando para llegar a ese nuevo objetivo y resulta que para ello tienes que cambiar..y tu cerebro con filosofía algo vaga y conservadora piensa que eso supone un esfuerzo, que cuesta, y que él está cómodo así. Por lo que con sus armas se mostrara reacio y no te lo pondrá fácil.

Pero tu alma, tu corazón, tu YO...llámalo como quieras, si lo sabe. Él si sabe lo que quieres ,por qué razón y si merece o no la pena. Es capaz de ver mas allá del esfuerzo y evaluar si el cambio es bueno, si es malo..y cuanto lo deseas.

Es desde aquí, desde donde nace la motivación y la responsabilidad para contigo mismo, de trabajar con esa mente mas reacia como todo buen líder haría en la vida real con cualquiera de sus trabajadores.

No se trata de machacarla, ni de imponerse porque sí, ni tampoco de ser del todo permisivo y condescendiente con ella. Se trata de conseguir que piense como tú y persiga lo mismo que tú. 

¿Cómo? Dándole los incentivos necesarios desde su punto de vista para que acabe considerando el proceso como algo positivo. Pero no de golpe..sino poco a poco..peldaño a peldaño...paso a paso...que cada pequeño objetivo alentador que acepte y emprenda por propia voluntad sea un escalón que le lleva al siguiente..no tiene por que ver la escalera entera ni el destino final, o tal vez sí, eso depende de ambas partes, lo único que importa es que en un momento dado levante la vista y se percate de que ha subido sola, contenta, conforme..y de que además, lo ha conseguido: ha llegado...


MoniK